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¿Eres de esas personas que no deja de oír la palabra “estrés” en sus oídos? Sin buscarlo, esa palabra ya forma parte de nuestro lenguaje habitual. Estamos sometidos a grandes presiones económicas, obligaciones laborales y otros problemas que hacen que el estrés forme parte de nuestra vida diaria.
Un nivel comedido de estrés no es malo: nos sirve de estímulo para estar atentos y comprometidos con lo que nos sucede día a día. Sin embargo, puede ser perjudicial si se mantiene a largo plazo, ya que trae consigo problemas de salud como dolores de cabeza, dificultad para concentrarnos, tic nerviosos o molestias musculares. Pero también queremos hacer hincapié en las marcas que deja el estrés en los dientes y mandíbula.

¿Afecta el estrés a la salud bucodental?

La respuesta es sí. Debido al estrés descuidamos la higiene dental y nuestra dieta se suele hacer menos saludable. Y como consecuencia de ello, nos encontramos ante unos dientes con tendencia a enfermar. El estrés es la segunda causa de la aparición de caries después de la mala higiene bucodental, así que es muy importante acudir al dentista de manera regular para asegurar el buen estado de nuestra boca y dientes.

Los 5 efectos principales que el estrés provoca en nuestros dientes y encías:

  1. Bruxismo: con el estrés apretamos y rechinamos los dientes de forma involuntaria (incluso cuando dormimos), por lo que si no se trata de manera adecuada puede provocar el desgaste y fracturación de las piezas dentales, e incluso dolores musculares en la zona de la mandíbula que podrían extenderse hasta el cuello.
  2. Periodontitis: el estrés es uno de los mayores factores de riesgos de las enfermedades de encías y dientes. La principal hormona del estrés se llama cortisol, y puede ser la causante de la inflamación en nuestro organismo, lo que favorece la aparición de una enfermedad periodontal. La principal consecuencia de la periodontitis es la pérdida de los dientes, por lo que un diagnóstico a tiempo es muy importante para evitar lesiones no reversibles.
  3. Sequedad bucal y caries: con el estrés se reduce la producción de saliva, haciendo que nuestra boca se deshidrate y que aumente la probabilidad de sufrir xerostomía. La xerostomía irrita los tejidos blandos de la boca, facilitando la aparición de infecciones y caries, e incluso contribuye al mal aliento.
  4. Gingivitis: al realizar una peor higiene bucal, la inflamación gingival es más notable entre los dientes. La enfermedad puede extenderse al tejido de sostén del diente, produciéndose una periodontitis.
  5. Aftas y herpes: al estar sometidos a altos niveles de estrés nuestro organismo se encuentra con las defensas bajas, ayudando a la aparición de estas pequeñas úlceras que tan molestas nos resultan.

¿Cómo puedo evitar que el estrés dañe mi boca y mis dientes?

Estos 6 hábitos te ayudarán a mantener sanos los dientes y las encías durante mucho tiempo:

  • Cepillarnos los dientes al menos dos veces al día y siempre antes de acostarnos
  • Usar seda o hilo dental una vez al día.
  •  Si las llagas y heridas no se curan, o si notamos alguna molestia o anomalía en la encía o en los dientes, debemos acudir a un dentista inmediatamente.
  • Llevar una dieta lo más sana posible (rica en fruta y verduras, ya que contienen una gran cantidad de antioxidantes y ayudan a la desaparición de las inflamaciones).
  • Visitar al dentista regularmente, al menos una vez al año para asegurar el buen estado de nuestros dientes.
  • Poner en práctica técnicas para controlar el estrés que hagan nuestra vida más plena y sana.