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Una buena solución a la hora de reponer un diente perdido, varios o todos, consiste en ponerse un implante dental, con la colocación de un tornillo, generalmente de titanio, en el maxilar a modo de raíz que se integrará en el hueso (osteointegración), para fijar una prótesis o diente postizo sustituto de la pieza dental original.

No existe una edad máxima que impida un tratamiento de implantes dentales, sino un mal estado de salud de la persona. Es por eso, por lo que si has tomado la decisión de realizarte un implante dental, el equipo implantólogo realizará primero un estudio minucioso de tu morfología, la cantidad y calidad del hueso en el que que debe situarse el implante dental y de tu historial médico.

Edad mínima para un implante dental

En cuanto a la edad mínima para someterse a un tratamiento de implantes dentales, será aquella en la que el paciente haya finalizado por completo su desarrollo óseo, habitualmente después de la adolescencia. Para determinar si éste ha finalizado, lo más común es superponer dos teleradiografías del cráneo obtenidas consecutivamente en un intervalo de seis a doce meses, para asegurar que los implantes dentales pueden llevarse a cabo.

En la actualidad, la constante innovación en técnicas de implantología permiten que sean mínimos los límites para ponerse un implante dental, haciendo la salvedad únicamente cuando nos encontramos una patología coronaria grave o enfermedades que produzcan inmunodepresión en el paciente, debido al riesgo de infección que conlleva cualquier tipo de intervención.

Implante dental en diabéticos

Hace algunos años, por ejemplo, los implantes dentales no se recomendaban para los diabéticos y sin embargo, estudios recientes avalados por la Organización Mundial de la Salud, concluyen que el éxito de un tratamiento con implantes dentales en pacientes diabéticos, está supeditado al control metabólico que tenga éste de su enfermedad y que la superviviencia de los implantes dentales en éstos, cuando están compensados, y en pacientes sanos no se diferencian.

Aún así, antes de someterse a un implante dental, puede resultar necesario un tratamiento previo que incluirán el análisis de la hemoglobina glicosilada por el anestesista y la prescripción de antibióticos como medida profiláctica. Puede optarse asimismo, en utilizar la anestesia general o sedación en régimen ambulatorio y siempre bajo el control de anestesistas profesionales.

Implante dental y falta de hueso

Las enfermedades periodentales, el tabaquismo, el bruxismo y otras patologías pueden producir falta de densidad ósea en la zona en la que deben colocarse los implantes dentales. Este problema se soluciona bien con un injerto óseo, o con regeneración ósea. Lo primero consiste en tomar hueso del paciente de otro lugar para llevarlo a la zona del implante dental. La segundo, consiste en colocar un material que estimula el crecimiento óseo y realizar los implantes dentales después.

Los implantes dentales, aunque necesitan una intervención compleja, no resultan mucho más dolorosos que cualquier otro tratamiento de los que se aplican en el dentista. Gracias a la anestesia, los dolores son reducidos casi en su totalidad y, aunque suele hacerse de manera local, también puede optarse por la sedación o anestesia general, que además permitirá la colocación de varios implantes dentales en un mismo día.

No existe una edad máxima para los implantes dentales

En conclusión, el único límite que impone la edad a la hora de colocarse un implante dental es el que marca el fin del crecimiento óseo. Por lo demás, será el estado general de salud del paciente el que determine su idoneidad y si se requiere algún tipo de tratamiento previo al implante dental.