Hoy en día es normal ver gente con algún tipo de perforación o piercing en cualquier parte del cuerpo. Desde las orejas hasta la espalda o los pies, los piercing  han experimentado un auge en la última década, siendo cada vez más aceptados en la sociedad.

Dejando a un lado su labor estética, hoy vamos a hablar sobre como los piercing en la zona de la boca, tanto labios como lengua, conllevan varios problemas, algunos de complicada solución. Dolor e inflamación en las encías, dientes dañados, infecciones, e incluso pérdida de algunas piezas dentales son algunos de los efectos secundarios de una moda que causa furor además de muchos problemas a medio/largo plazo.

Lo corrobora un estudio publicado por el Journal of the American Dental Asociation (JADA) que afirma que los piercings bucales, sobre todo en la lengua o en el labio, generan problemas gingivales graves, para los cuales, de momento, ni siquiera la cirugía ofrece solución.

Los piercings en la boca retienen comida y dificultan la limpieza de la zona en la que se encuentran, promoviendo la acumulación de bacterias que se reproducen masivamente y generando halitosis, sangrado, inflamación e infecciones. Además, mientras masticamos, las bacterias pueden mezclarse con la comida y ser ingeridas, llegando al estómago y afectando a nuestro organismo

Por otro lado, hay que tener cuidado a la hora de colocarlos ya que podemos dañar tejidos y alterar significativamente a nuestro ecosistema bucal así como afectar al sentido del gusto. Por ejemplo, los piercing de labio rozan continuamente las encías,  generando desgaste, llagas, reducción del tejido de la encía y la consecuente pérdida del hueso y del diente. Estos signos y síntomas son los mismos que la periodontitis o “piorrea”.

El efecto de estos adornos es inevitable ya que están en constante contacto directo con la boca. Los problemas pueden minimizarse llevando una higiene extrema tanto en la boca (dientes, encías, lengua) como en el piercing, usando colutorios y enjuagues para eliminar la mayor cantidad posible de bacterias acumuladas. Sin enbargo, la única solución segura es retirarlos y tratar el problema que hayan provocado lo antes posible.