18461972_xxlLa regeneración ósea (injerto de hueso) es una de las técnicas que más posibilidades está ofreciendo a pacientes interesados en realizarse un implante dental pero que han sufrido alguna pérdida de masa ósea. Si no sabes de que estamos hablando te lo explicamos de forma breve: Gracias a las técnicas de cirugía avanzada, como son las elevaciones de seno maxilar y la utilización injertos de hueso “artificial” y membranas, se logra que un paciente, a los que habitualmente se les desaconsejan los implantes, también puedan ser intervenidos con éxito.
Por ello, conviene tener presente tanto lo que es la regeneración ósea (injerto de hueso) como la importancia que tiene para los implantes dentales, algo que debe ser tenido en cuenta a la luz de diversos factores.

Causas de la pérdida de hueso

En muchos casos, a la hora de realizar un implante dental, el especialista y el paciente se encuentran ante la situación de no contar con la suficiente superficie de hueso necesaria para colocar el implante de titanio que asegure la corona. Este problema puede provocar la imposibilidad de realizar el implante dental de forma adecuada, ya que los implantes dentales requieren de una base natural adecuada.
Antes de nada conviene recordar que es necesario contar con un mínimo de hueso que alcance los 10 mm de altura y los 5 mm de grosor, ya que de lo contrario los implantes dentales no podrán ser realizados, situación en la que se requiere la práctica de algunas de las técnicas de regeneración ósea.
Pero vamos con las causas que provocan la pérdida de hueso y que, por tanto, obligan a una terapia de regeneración ósea. En concreto, las infecciones por caries, los accidentes o golpes fuertes y otras afecciones pueden provocar la falta de masa en los huesos maxilares y, por tanto, la imposibilidad de realizar un implante dental de forma adecuada.

Qué es la regeneración ósea y cuando debe practicarse

Cualquier práctica de regeneración ósea, las hay de diversos tipos, tiene como finalidad aportar el grosor y la longitud necesaria que debe tener el hueso maxilofacial para que en él se asiente correctamente un implante dental.
Los casos en que cualquier práctica de regeneración ósea deben ser planteados son los que se citaron anteriormente, es decir, cualquiera en el que el paciente haya sufrido una disminución significativa de la cantidad de hueso disponible y que, por tanto, dificulte la colocación de un implante dental.

Métodos de regeneración ósea

Cualquier interesado en realizarse algunos implantes dentales debe tener presenta la posibilidad de contar con una técnica de regeneración ósea si la cantidad de hueso que posee no es la indicada. Así, conviene saber que existen diferentes tipos de técnicas que pueden aplicarse según las necesidades del paciente que vaya a someterse a la colocación de implantes dentales, por lo que a continuación vamos a señalar los principales y más efectivos.
El primer método de regeneración ósea que suele emplearse es el de los injertos, una intervención en la que el dentista coloca pequeñas piezas de hueso, que puede ser natural o artificial, para aumentar la superficie ósea sobre la que practicar los implantes dentales.
La introducción de plasma rico en factores es otra de las técnicas de regeneración ósea que más suelen emplearse en las actuales clínicas odontológicas. Este plasma se emplea para rellenar las cavidades óseas en las zonas necesitadas de regeneración, algo que consigue aumentar el crecimiento del hueso de forma natural para aportar la base que se requiere en la realización de implantes dentales.
La elevación del seno maxilar es otra de las técnicas de regeneración ósea que suelen emplearse en la actualidad, ya que con ellas se consiguen resultados excelentes con una pequeña intervención quirúrgica.
Por último, la necesidad de regeneración ósea para acometer un implante dental tiene su tratamiento estrella en la regeneración ósea guiada. Este tratamiento combina la colocación de injertos con el uso de plasma rico en factores de crecimiento y una serie de membranas que crean las condiciones ideales para favorecer la regeneración ósea que se necesite.