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Es de gran importancia cuidar la apariencia y salud de nuestros dientes. En nuestro diario vivir, realizamos actividades y construimos rutinas para garantizar esto, sin embargo, no siempre depende de nosotros, ya que podemos sufrir afectaciones involuntarias que nos sean difíciles de controlar o de las que no somos conscientes. Una de estas afectaciones es el bruxismo. A continuación, te presentamos varios síntomas y pistas que definen qué es el bruxismo y que pueden indicar que lo estás padeciendo:

• Sientes que aprietas excesivamente los dientes o los rechinas constantemente.
• Tienes movimientos mandibulares involuntarios o espasmódicos.
• Despiertas con dolor en los músculos faciales, con dolor de cabeza o dolor de oído.
• Te duelen constantemente los dientes o los sientes flojos.
• Tienes dolor o inflamación en la mandíbula.
• Tienes sensibilidad a los alimentos fríos o calientes.
• Notas desgaste en tus dientes o estos tienen lesiones visibles.

Aunque el bruxismo no es una enfermedad peligrosa, vale la pena que estés atento a los síntomas ya que al prevenirlo, puedes mejorar tu salud evitando los dolores descritos y de los que es el bruxismo el responsable en algunos casos.
Como el bruxismo es mayormente una afectación involuntaria, es muy posible que no nos sea fácil detectarlo, por esta razón, es importante visitar con frecuencia al odontólogo, él podrá detectarlo al evidenciar abrasión o erosión en los dientes y recomendarnos un tratamiento adecuado. A continuación, te describimos de forma concisa los tipos de bruxismo.

Tipos de Bruxismo

Podremos encontrar varios tipos de bruxismo que se clasifican dentro de tres grandes grupos: de acuerdo con la forma en que se rechinan los dientes, según el momento en que se presenta, y según el grado de afectación.

Dentro del primer grupo se encuentran el bruxismo céntrico y el excéntrico. El primero se da como resultado del apretamiento entre mandíbulas y trae como consecuencia un daño en el cuello de los dientes, dando como resultado cefaleas y dolores de cabeza. El segundo se da como consecuencia del frotamiento entre dientes y conlleva daños en los bordes de los mismos.

En el segundo grupo: según el momento en que se presenta el bruxismo; se encuentra el bruxismo del sueño que es el que ocurre mientras la persona se encuentra durmiendo. Normalmente, este bruxismo es identificado por terceros (quienes escuchan el rechinar de los dientes) o por el odontólogo quien nota el desgaste. También podemos encontrar el bruxismo de vigilia, el cual se da de forma inconsciente mientras nos encontramos despiertos, generalmente está ligado al estrés laboral y es silencioso.

En el último grupo, se clasifica el bruxismo de 1 a 3 según el grado de afectación, siendo el grado 1 el menos grave y el grado 3 el más crítico. El bruxismo de grado 1 se da por cortos periodos y suele desaparecer sin necesidad de un tratamiento. En el bruxismo de grado 2 y 3 los periodos se vuelven más largos y además el paciente comienza a padecer de ansiedad y de los síntomas asociados con mayor intensidad y frecuencia. En estos grados, el bruxismo requiere una mayor atención y un tratamiento profesional.

Además de las clasificaciones del bruxismo mencionadas, también algunos autores suelen clasificar el bruxismo según la edad del paciente: bruxismo infantil o bruxismo adulto.